jueves, 31 de julio de 2014

Una mujer desnuda y en lo oscuro de Mario Benedetti

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

lunes, 28 de julio de 2014

La factura del colegio

Pero ahora que estoy aquí voy a aprovechar para hacer una llamada mía personal. Les pido
disculpas por meterme en algo personal pero hace días que tengo necesidad de hacer esta
llamada y aprovecho que estoy aquí con el teléfono para….

Escúcheme ¿Es el colegio de los Capilorcios? ¿Está el director? Sí. ¡Que se ponga! Escúcheme 
una cosa, que me ha traído el niño la factura del colegio, y digo yo: ¿esto no será de algún hotel que se le ha traspapelado a usted? Por que aquí dice: “EXTERNADO: 14.000”. “Externado” ¿Qué es? ¿Qué va el niño al colegio y no entra? O sea, por ir ¿no? Piano, 7000. ¿Le dan el piano para él a fin de curso? Pues que toque la zambomba, le enseño yo. Inglés, 8 000. ¿No tiene usted UN INGLÉS MÁS ARREGLADITO? Bueno, pues que hable valenciano deprisa, como la abuela y mejor. 
Uniforme, 12.000. ¿De qué le han vestido? ¿De ALMIRANTE DE MARINA? O sea, el MANDILÓN ese 12.000. Transporte escolar, 15.450. En qué le llevan al colegio? ¿En EL AVE? Bueno, pues que vaya andando. Desgaste de patio, desgaste de patio… ¿Qué pasa que lleva lija el niño y raspa el patio? Y eso por qué no lo pagamos a medias? Hombre yo lo digo porque también a mí se me desgastará el niño o ¿el patio no desgasta? Calefacción, 10.900. Esto está bien. Esto lo paga cada niño un año lo de todos, ¿no? ¿Cómo? ¿Esto al mes? ¿para carbón? Pues hijo, se van a tostar  los niños. Y digo yo una cosa, ¿Y si le MANDO CALIENTE DE CASA? Que no me cuesta nada, ¡eh! que es muy contestón y CUANDO SE LEVANTE LE… Bueno pues quítele la calefacción y le compro una bufanda. MATRÍCULA, ¡18.000! ¿Dónde lleva el niño la matrícula? Pues se dice, que estoy todo el día, agáchate, date la vuelta, y no se la veo. Bueno, TIMBRES, 4000. ¡Fuera los timbres, que llame con la mano! Que no… A estos gastos hay que añadir 250 pesetas del cumpleaños del maestro, del puro... que, que se pega usted una juerga a costa del niño, ¿no?… Y usted sabe ¿dónde podría estudiar yo? PÁ pagarle a usted. Bueno pues que no estudie, LE COMPRO UN BALÓN Y YA ESTÁ
¡hala! (Cuelga) 
Total para lo que le sirve porque después viene a casa y todos los problemas para mí. Viene un día: “Papá, ¿Cómo se escribe horchata, con hache o sin hache” Como le dije: “Con hache,
animal, si no diría orcata”. Otro día viene: ¿Cómo se escribe, Suiza o Suecia?” Dije: “Es igual, yo lo he visto escrito de las dos maneras. 

Miguel Gila

viernes, 25 de julio de 2014

La rana que quería ser una Rana auténtica

Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.

Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.

Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.

Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.

Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.

Augusto Monterroso

jueves, 24 de julio de 2014

La salvación

Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".

Adolfo Bioy Casares

martes, 22 de julio de 2014

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame
agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”… Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te
quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

Jaime Sabines